8 abr. 2011

Venderse solo


La pelea entre el Gobierno y Clarín es un problema de renombre nacional. El reciente bloqueo a la planta del matutino trajo la aparición del delegado Siri, pidiendo una coima sideral mientras era filmado. ¿Como termino un hombre clave en un problema sideral, siendo lo suficientemente boludo como para caer en un truco tan estúpido ? Desconociendo al hombre en cuestión y su psicología, quería resaltar algunas cosas del asuntillo.

Un poco de historia. Cuando la industria empezó a reactivarse en el comienzo del kirchnerismo la cantidad de trabajadores y trabajadoras creció un montón. Las viejas cúpulas sindicales tuvieron que pilotear trabajadores con anhelo de progreso y la necesidad de consumo. Así, los capos de los diferentes sindicatos de la industria hablaban encendidamente en asambleas donde se pedían aumentos, ya arreglados previamente y bajo la mesa. Lamentablemente no tenemos las filmaciones de todas estas agachadas, que engordaron el patrimonio de los caciques sindicales.

Pero a veces no alcanza con la guita, y a veces la guita no alcanza para todos. Por esto hay que mantener el servicio de vigilancia sobre los propios afiliados. Así, un rati exonerado devenido en mulo de Prosegur, cuida que nadie se choree una herramienta en el laburo, mientras los militantes de la conducción oficial cuidan que nadie les robe el poder. Algunos veteranos - como Lorenzo Miguel o José Rodríguez - murieron con el bastón de mando entre sus brazos; otros experimentados siguen en la cima del poder. La enorme pirámide del poder sindical necesita una base ancha y bien dura. Para esto reclutaron, sirviéndose de una materia prima de origen dudoso.

Algunos muchachitos de la nueva generación, sobresalen por su ideología mercenaria y su predisposición a la fuerza bruta. Por lo general con la cintura de un tanque de agua y la inteligencia de un mosquito. Con gusto por la gresca y el desprecio por los compañeros, cambiaban los servicios prestados por favores de las compañías: algún vuelto, y para sus amigos, la resaca del lunes se convierte en una enfermedad profesional con faltas generosamente justificadas.

Ser un traidor hábil es, sin embargo, todo un oficio. Los que tienen mas cancha desarrollan la suficiente cintura para disfrazar una concesión como una conquista, un aumento trucho por un gran logro. Hábiles en huir por la tangente, se desvanecen cuando las papas queman y reaparecen para calumniar a cualquier disidente, con la idiotez menos pensada. Que lamentablemente repiten, algunos que piensan aún menos.

Hay circunstancias, en que los muchachos sacan a relucir su lado mas bizarro. Algunas anécdotas: Un día, toda la comisión interna y el cuerpo de delegados de una fábrica tuvieron que salir por una reunión urgente. Quedaron "al mando", los activistas de la burocracia. La paz social de aquel día fue perturbada por un grupo que aparentemente volanteaba la planta. Los muchachos llamaron a su conducción, para informar semejante intentona de los subversivos. La respuesta fue clara y concisa, si son zurdos hay que darles.
Pero que paradoja, fue que los que volanteaban eran de un sindicato que agrupa solo a supervisores. Estos, confundidos por quiénes eran empleados de planta y quiénes del personal jerárquico, habían resuelto el problema volanteando a todo el mundo. Jamás imaginaron que la veintena que salía corriendo, venia por su cabeza. Ni bien cayó uno al piso, corrieron todos dejando una estela de humo. Mientras tanto, los muchachos de la fábrica informaban que habían protegido el monopolio del pensamiento y esperaban que su cotización como gangster de poca monta haya subido unos puntos. Soñando con integrantes de la lista Azul en las elecciones venideras.

Otra anécdota mas reciente: En la planta de Iveco un delegado que había sido injustamente despedido volanteaba con sus compañeros. Salio una patota, los chicos se plantaron y se fueron yendo (una cosa es irse y otra muy diferente es huir). Cuando una compañera volvió a buscar su auto, se encontró con la dupla cana-patota. Ahí la detuvieron y le iniciaron una denuncia por agresiones. Impresionante ¡El matufia del secretario general, ahora denuncia la "patota" del PTS! Los muchachos que oscilan entre los cien kilos y andan mas puestos que un remache de barco, se sintieron amenazados por una docente de literatura.

Como verán, esta gente va de la traición al ridículo con mucha facilidad. No es de extrañar que el tal Siri haya pisado el palito para embarrarse hasta el cogote. La ropa progresista es la moda de la pasarela, pero abajo esta el mismo corrupto entregador de siempre. Los muchachitos no tienen todavía la cancha de los viejos mas prontuariados. Mal que le pese a ambos, la mayoría de los compañeros no los quieren ni un poco, por mas que les sonrían en alguna charla pasajera.
Algunos amigos en el trabajo me dicen que la mafia esta, "es un mal necesario". Que "si quieren roben pero que repartan" o "que coman pero dejen comer". Pero hay que recordar, que favor con favor se paga, y cada regalito que ofrenda la empresa al gremio, sale del bolsillo de algún compañero.

Aparte, teniendo tantos ejemplos del nuevo clasismo combativo porque seguir tolerando esto. Algunos que entendieron esto dieron un paso adelante, y hoy están en la mira de la santa alianza empresas-justicia-burocracia. Defenderlos es el primer paso para recuperar nuestras organizaciones de estos okupas. Defenderlos es defendernos a nosotros mismos. Defenderlos es parte de nuestro ataque.

Esperamos que la próxima filmación, sea de un delegado sugiriéndole a algún empresario que puede meterse el soborno por el orificio que mas prefiera. Pero que debería invertirlo en un helicóptero y hacer la gran De La Rua, antes que los chicos de afuera, se den un festín con su integridad física, como lo hicieron los amigos de Fate con Wajsenko.

Rampante

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