
La otra tarde nos juntamos a leer el primer mail que nos llegó a la casilla del blog. Es un poco extenso para copiar-pegar, pero básicamente se nos acusaba de plagiar al tan nombrado autor argentino Roberto Arlt ("Ustedes lo copian a Arlt", "a veces parace como si estuvieran obsesionados" etc). Se imaginan que ninguno de nosotros tenía muchas ganas de meterse en esta incomoda cuestión, así que tiramos los reyes y bueno... al que le toca le toca. Aquí estoy yo.
Lo primero a aclarar es nuestro respeto ante Arlt, quien posee un sello único y un estilo inconfundible. Lo segunda consideración es la incomodidad para hablar del “arltismo”, ya que su propia ambigüedad hace difícil entender alguna punta del ovillo (de las muchas que tiene)separada del mejunje de su obra y sus notorias contradicciones.
Por lo general se habla mas de sus cuentos y sobre todo de sus novelas, aunque en realidad son las Aguafuertes lo mas interesante que le hemos encontrado; su contemplacion critica de los personajes urbanos para dibujar en un espejo las apariencias de la vida cotidiana y sus miserias. Pero esto no quita que sarlten a la vista muchas cosas que -respetusomente- son un desastre.
Hasta llega ahí llega nuestra “ apreciación” para aclarar los tantos, sabemos que no sería arltiano de nuestra parte dejar la critica de lado (y que los eunucos bufen) y mandar el mail que nos acusa a la carpeta de “eliminados”.
Por eso terminamos planteando con total firmeza que la acusación carece de fundamento. Una arltimaña. Es arlto evidente que jamas haríamos apologia arltiana en ningún nivel. Podriamos citar a Arltquímides, Albert Arltstein (el de la teoría de la relatividarlt)e inclusive al pésimo teórico-político llamado Eduardo Sarltelli, pero jamás daríamos loas a Roberto, al maestro de la comtemplación, al ocurrente autodidacta, al incomodador de moralistas. Habiendo tantos arltistas de nivel en la Arltgentina citaríamos a cualquiera de ellos antes de emular una Aguafuerte; así como plagiar al maldito Roberto Arlt.
Mario Chainlube




