6 sept. 2011

Saucerful Of Secrets


Hace muchos muchos años la banda inglesa Pink Floyd atravesaba un momento muy particular en su extensa metamorfosis: luego de la muerte de Syd Barret (eje indiscutido) la banda habia logrado salir adelante. La incorporación de Gilmour les habia permitido recomponerse luego de semejante golpe, nada mas y nada menos que seguir adelante habiendo perdido al emblemático Barret. Sin embargo, todavia la banda no había llegado a la maestría de Dark Side, Animals o Wish You Were Here. Los ingredientes que componían a Pink Floyd todavía se estaban mezclando, dejándose ver en su mejor naturalidad.
Ese momento, único e irrepetible, fue documentado en el legendario recital Live At Pompeii. Una verdadera joyita que terminó eclipsado detrás de shows de otra envergadura, en momentos en que la banda ya había grabado sus obras cumbres y sus integrantes, separados,
disponian de otra tecnología.

Por ello queremos restarle un poco de olvido, iluminar en medio del furor monumental por el próximo concierto de Waters, para traerles a la memoria la presentación en Pompeya. Nos encantaría poder charlar largo y tendido sobre cada episodio, pero para no aburrir, preferimos ensañarnos solamente con la canción Saucerful Of Secrets.
Imágenes sin sentido dan inicio a un enchastre sonoro. La banda completamente dispersa sobre un escenario soleado tortura sadicamente sus instrumentos. Entre el slide y el delay, una Stratocaster pone en el cielo sus chillidos. Un piano de cola ejecuta los acordes mas
asonantes mientras la percusión le pone ritmo a semejante cacofonía. Waters deja el bajo completamente de lado para entretenerse con los platillos; los sacude suavemente hasta que brillan los bronces para después callarlos con violencia. Ya cansado, nuestro bajista se dirije
a un enorme gong con grabados orientales, el sol dibuja su figura como una sombra; una sombra jadeante y exhausta,que se desquita haciendo temblar las ruinas volcánicas desde el anfiteatro de la arrasada Pompeya.
Son cinco minutos de polución sonora cada vez mas insoportable. Semejante enchastre tiene un profundo sentido,un marcado contraste para dejar que los primeros acordes del Hammond de Richard Wright suenen aun mas brillantes, solo un pequeño eco de la guitarra sobrevive, nada mas para que entendamos que la canción sigue siendo la misma.

Lentamente, la temperatura va subiendo. La bateria entra con fuerza ascendente a la par del Fender Precission de Roger. Va tomando forma la canción con el organo canturreando de a poquito. La banda se centra en el escenario, el avance de la canción nos invita a relajarnos en
un espiral de acordes que de a poco nos hipnotizan. Tan encantador es este espejismo, que las imágenes de los frescos y las ruinas, de los cuerpos calcinados, de la tragedia de la ciudad italiana, nada de eso altera la sensación placentera de la música que nos mantiene
prisioneros.

Pero la monotonia nos constricciona hasta hacerse insoportable. Subiendo y bajando por las escalas empezamos a sentir el vértigo entre un sonido cada vez mas saturado .En esta subida (o caída) uno empieza a suplicar, a pedir a gritos´, que toda esta locura termine inmediatamente. Nuestra voluntad es complacida con la erupción que trae la paz y la armonía, todo el camino recorrido era solo para desbordarnos de ansiedad hasta el mágico final que marca el punto
culminante para este viaje pinkfloideano.

Este final explosivo e inmejorable es la voz de David Gilmour. Canta exorcisándonos a todos con sus tonos celestiales. Nada detiene el llanto de su coro unipersonal, llevándonos nota tras nota hasta terminar la extensa balada.

Gilmour nos deja una última lagrima, un falsete bien en lo alto, mucho mas arriba que el registro de cualquier tenor, un cable a tierra que digiriendo un rayo nos indica amablemente que terminemos nuestro trance, que abramos los ojos, y tranquilamente, nos prendamos un cigarrillo.

Hasta los cuerpos fosilizados por la lava del Vesubio sintieron que el corazón les latía esa tarde.

Sambayonni

5 comentarios:

  1. Excelente!
    Un flash terrible que,a mi criterio, esta mas q descrito.
    Muy muy buena nota!
    Saludos
    Banderita Roja

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  2. Gilmour no entro porque se murió Barrett si no que a esté lo echaron por sus problemas con las drogas. Barrett murió en el 2006. Saludos

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  3. MUY BUEN VIAJE!
    Igual Pablo tiene razón, Gilmour no entró porque se murió Barret. Pero tampoco lo echaron, nadie echaría a un musico del nivel de Syd. Eran muchos los problemas que tenía como para seguir en la banda y se le propuso seguir componiendo pero sin participar de los shows. esto no convenció..... Pero Pink Floyd, digan lo que digan es Barrett!

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  4. de hecho barret siguio componiendo cosas bastante buenas en algunas guitarras gilmour lo ayudo.

    para los que no sepan el pelado de la peli de wall hace referencia a barret que aparecio despues de mucho tiempo limadisimo(pelado y sin cejas)en un ensayo de los floyd y estos casi no lo reconocian.

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