10 mar. 2012

(sin título)

Se terminó estimado lectores, vamos a cerrar una época. Chau, les tenemos que escribir, ya que no queda un milímitro en este corso para bailar y jugar con el absurdo y el humor en la política. La realidad está haciendo su trabajo mejor que nosotros, y las cosas entran en una etapa de farsa que se autodefine graciosamente en los discursos de un Schivi o una Cristina. Ya los monos traicioneros están al descubierto, no hay barcos discursivos ni plegarias a los muertos que valgan. Todos pierden sus máscaras y anunican que hay una bala para cada uno de nosotros sin titubeo. A contentarse con la esclavitud y la muerte o a freír churros, nos dicen con metáforas anticuadas, ya que carecen de onda como los fachos gobernantes de Europa. Estamos entusiasmados con la decadencia que comienza, lento fin del elixir y el veneno que ha adormecido a la tortuga gigante que sostiene el mundo.

Volveremos a algunas ideas originales que tuvimos al comenzar a construir esta estrella. Renovaremos nuestra crítica política mas indirecta que nunca. Seremos como el Oráculo, daremos vueltas en la ambigüedad y escribiremos sobre cosas que no decimos ni pensamos. Nos arremangaremos y adentraremos en la locura del hombre común que usa moñín, y que se encuentra cómodo en las faldas del poder. Ese que encuentra seguridad y confort en la nada y que aún no descubre que este mundo que nos construyeron espera con ansias que lo destruyamos a cabezasos.
Veremos que sale. Inauguramos la segunda época de este palacete cibernético y los convidamos al baile.

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