21 oct. 2011

"La humanidad es infinita"

“Siempre he creído que el político debe saber retirarse a su debido tiempo…Hace más de treinta años, me adherí a la teoría filosófica de que la vida humana solamente tiene sentido en la medida en que se vive y en tanto se viva al servicio de algo infinito. Para nosotros, la humanidad es infinita. Lo demás es finito, y trabajar por ello carece, por lo tanto, de sentido. Aun en el caso de que la humanidad tuviera también una finalidad externa, esta finalidad correspondería a un futuro tan remoto que podemos considerar la humanidad como un infinito absoluto. En esto y sólo en esto he visto siempre el sentido de la vida. Y ahora, al arrojar una mirada retrospectiva a todo mi pasado, del que pasé veintisiete años en las filas de nuestro partido, me creo con derecho a decir que durante toda mi vida consciente he permanecido fiel a esta filosofía. He vivido conforme a esta interpretación de la vida: trabajar y luchar por el bien de la humanidad. Creo poder afirmar que ni un solo día de mi existencia ha carecido de sentido.

Pero ahora parece ser que llega el momento en que mi vida pierde todo su valor y, por consiguiente, me considero obligado a abandonarla, a ponerle fin”

Así empieza la carta que anunciaría el suicidio de Adolf Joffe. Días después de ser escritas estas palabras, este viejo partidario de Trotsky de una larga tradición revolucionaria, tomaría la decisión de quitarse la vida. Un hecho que nos golpea hoy a través de las palabras, y que en aquel momento sería una demostración de combate ante los ataques del stalinismo, que en el caso de Joffe, se aprovechaba de las enfermedades que recorrían su cuerpo. Estaba terminando el año 27, signado ya por la creciente persecución a los trotskistas.

Una larga tradición nos precede a los que hemos decidido dedicarnos a la lucha revolucionaria. Tradición de grandes gestas y grandes ideas, que se levanta orgullosa sobre los hombros y la cabeza de diferentes y particulares hombres y mujeres. Nuestra tradición, como nuestra causa, es algo plenamente vital. Una lucha de vidas conjugadas, hermanadas por un destino común: la humanidad, el bien de esta, en palabras de Joffe.

Por eso es que nos choca tanto la muerte, como si siempre fuese una derrota a nuestra causa. Inevitablemente, ante la vida que se va, se nos impone repensar la nuestra, la de nuestra comunidad revolucionaria, y la de la humanidad finalmente.

Ante esto, uno puede volver sobre los pasos, encerrarse y negar lo que pasa allá afuera, y vivir tranquilo en un termo. Puede también aceptar alguna de las tantas religiones o creencias que pueblan el globo; atrofiar el cerebro con ídolos inmortales y gozar con las habladurías del paraíso en todas sus formas. O puede sino sacarle el velo a la muerte, ver detrás de ella a los asesinos que la materializan y las causas materiales que le dan sentido. Identificarla, explicarla y dar paso a una lucha sin cuartel contra esta.

La patota de Pedraza ya era conocida. Convive cotidianamente con ferroviarios, y deja ver su voluntad de lucha para defender los privilegios de sus empleadores. El primer gran corte de vías, contó en su organización previa una maniobra destinada a evitar a los muchachos de la verde. Fue anunciada luego de una asamblea la medida de lucha públicamente, con fecha del 22 de Julio. El 21 bien temprano, representantes de todas las líneas adelantaron la realización del corte para ese día a las once de la mañana. No tuvo tiempo la patota para organizarse y llegar a tiempo. Las vías estaban cortadas. La lucha contra la tercerización salía a la luz con enorme fuerza. Ni siquiera los incidentes de Plaza Constitución, lograron ensuciar la protesta.

Se abría otra etapa. Peligraba el enorme negociado del gobierno, la burocracia y la UGOFE. Enemigos del reclamo de los trabajadores, dispuestos a ir hasta el final, empezaban a endurecerse. Un acto en Constitución semanas después nos avisaba la que se venía. Éramos menos de 40 los que íbamos a protestar frente a las boleterías, cuando rápidamente fuimos rodeados por más de 100 de la patota. En menos de 20 minutos, huimos del lugar por supuesto.

Mariano Ferreyra, va a ser asesinado semanas después. El 20 de Octubre de 2010 se inicia con un intento de corte fallido en muchos sentido, que se las tiene que ver con cientos de la patota que estaban sobre las vías por un lado y la cana que nos tiraba por detrás luego de cruzar el puente Bosch. Sobre el costado oeste de las vías, entre la estación Avellaneda e Irigoyen, la situación no podía ser más desfavorable. Luego de terminada la acción, la patota emboscaría a un grupo de compañeros que andaba aún por el lugar. Un intento verde de aleccionar y atemorizar definitivamente al proceso, que le terminaría quitando la vida a Mariano.

Una parte de la historia del año desde aquel día a hoy ya es conocida, aunque aún no hay aún culpables condenados, pese a las prisiones preventivas. Los responsables de la UGOFE y el gobierno, impunes por supuesto.

La muerte y la vida de Mariano, hoy es un símbolo mas que expresa y condensa una parte de toda esa tradición revolucionaria a la que pertenecemos. De esa pelea por el bien de la humanidad, que toma valores concretos en nuestra época y nuestro lugar en el mundo, y que debe lidiar con peligros, enemigos y asesinos de toda clase.

La conciencia de esa realidad nos hace libres. Asumir esos riesgos y combatir día a día por la humanidad nos hace felices. Incorporar la tradición revolucionaria y prepararnos en todos los terrenos para el combate, nos hace revolucionarios.

F.N.

4 comentarios:

  1. la carta completa de Joffe a Trotsky, para los que nos la han pedido, se puede leer en:

    http://luisjimfer61.wordpress.com/2008/11/06/la-carta-que-joffe-escribio-a-trotsky-antes-de-suicidarse/

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  2. Mi respeto y solidaridad por el compañero caído.
    Saludos.
    El Gauchito Gil

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  3. Muy bueno, sigan asì. La carta es increíble.

    G

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  4. No podía esperar otra cosa... Qué bella y precisa descripción. Muy bueno.

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