13 may. 2011

La próxima estación ardiendo (el fantasma de la acción directa)

Nuevamente varias formaciones ferroviarias fueron incendiadas por
los pasajeros abandonados y sin servicio. La ira dejo un detenido y un mar de sospechas. Para esclarecer este nuevo hecho vandálico vienen ministros del gobierno nacional y también la prensa. Todos ellos se lanzan a reconstruir hechos tan evidentes como cotidianos.

La primera obviedad es el colapso del transito en la Argentina que tiene de rehén a los usuarios. Los trazos caprichosos de las vías de
transporte tienen a millones de personas viajando a lo largo y ancho
por la medialuna del conurbano.
A las avenidas atestadas y la General Paz a paso de rengo, hay que
sumar el garrón de tener que viajar en un vagón que estalla de gente.
Ni los audaces vendedores ambulantes se atreven a deambular entre
semejante compactadora de carne. Imaginen un día en el que gente
resignada a semejante rutina descubre inesperadamente que la precaria
situación ferroviaria ni siquiera puede llevarla de vuelta a su casa, o que pierde el presentismo por unos minutos de hora. Es fácil de entender entonces la principal razón – mucho mas imaginable que admitida – por la cual se desato la locura incendiaria.

Pero las sospechas más simples son dejadas de lado. Empiezan los
discursos sobre “desconocidos” o “instigadores”. ¿Quién estará
detrás de este minucioso atentado contra la seguridad de los
indefensos usuarios? ¿Será una acción de Al Quaeda en venganza por la
“muerte” de su líder? ¿O será un comando del Frente de Izquierda
fanatizado en hacerle el juego a la “derecha”? Los periodistas
debaten estas altaneras hipótesis con un tono de doctorado impecable.
Congelan las filmaciones para redondear a El Instigador o el
sospechoso. Pero mas bien parece que les excede, porque mas que
individuos, lo que resalta es una gran cantidad de gente enardecida. Lo
suficiente como para acompañar una acción, que por lo menos,
considera valida.

Pero si hasta acá venían chamuyando, el mismísimo Aníbal
Fernández se atreve a llegar mas lejos. Según el señor ministro
existe una casualidad entre estos sucesos con el accionar de Pino Solanas. El partido Proyecto Sur estaría en un giro
islamista. Su primer golpe fue en la anterior quema de la estación de
Haedo para promocionar la naciente película de aquel entonces. Una campaña
publicitaria más creativa que las de fideos Luchetti. Pero – según el
creativo ministro – habrían asestado el reciente golpe
desestabilizador con el fin de afianzar a Solanas en las encuestas.
¡Increíble, pero el 80 % de lo citado es cierto ! Por ultimo :
¿Alguien puede creer en serio que el nuevo ensayo de la
centroizquierda – incapaz de pensar de pensar una política mas o menos
atractiva para la veleta clase media porteña - tiene la osadía de
lanzarse a la quema de trenes ?

Dejando de lado la lisérgica kirchnerista hay que remarcar
algunas cuestiones del asunto en cuestión. No reivindicamos el de
andar quemando trenes, que esta muy lejos de apuntar contra los
responsables de esta situación. Peor aún, agredir a un guarda o un
maquinista, no solo es injustificable sino que aleja a los usuarios de
los mejores aliados para lograr viajar dignamente. Sin embargo de
todo este caos violento hay algo – medio confuso y muy entremezclado
– que queremos rescatar.
Para eso tenemos que volver un poco en el tiempo. Hay que ir
hasta el país que hervía después del legendario diciembre del 2001.
En esos días las calles se llenaron de gente que sonaban como la voz
de Cordera en Sr Cobranza. Obligamos a un presidente a huir en helicóptero de la sede de gobierno. Los más jóvenes aguantaban a los piedrazos la represión que dejaba los primeros muertos.
La cosa no quedo ahí. Las señoras y señores ahorristas marchaban
contra los bancos y les destrozaban las vidrieras. Finalmente todas
las sucursales del microcentro lucían chapones de protección llenos de
abolladuras. Por otro lado si una fábrica decidía la quiebra, era
tomada iniciando una experiencia de autogestión obrera.
Gente de diversos orígenes sociales debatía en la vía pública los grandes problemas nacionales. La clase obrera hecha pedazos por el menemismo estaba lejos del corazón del poder, pero participaba de las acciones callejeras que poblaban los días de verano.
Los políticos que habían conducido el país a la ruina no se
animaban a salir de sus madrigueras. Los jueces, la policía, los
ministerios, todo lo que era del régimen tenía olor a podrido.


Si bien Duhalde hizo su parte en el trabajo sucio, el kirchnerismo
tuvo que dedicar gran parte de su atención en combatir al fantasma del
2001. Con el crecimiento económico de fondo pudieron tirar unos pesos
al mar de hambrientos. Cada gesto era mil veces televisado para
insistir sobre las nobles intenciones del naciente presidente.
Tras su figura el barniz para los diputados, jueces, senadores,
ministros y militares. Los nacientes conflictos gremiales traían la
aparición del ministro del trabajo y las tan nombradas paritarias. Así
recreaban la idea de que a través del gobierno y sus miles de brazos se
podrían encauzar sanamente las fricciones de clase.

Pero los que quieren luchar terminan aprendiendo que, si
quieren ganar, hay que pegar duro y donde duele. Ir por el corazón
del enemigo y sin intermediarios, como demostraron recientemente los
choferes de la línea 60. El peligro de esta conclusión es parte del
Abc para los capitalistas que se aguantan a veces perder miles de
dólares con tal de no retroceder en el control y el terror sobre sus operarios.
Este último tiempo Cristina a dedicado una especial atención
en pedir moderación y que a lo sumo protestemos en las veredas.
Mientras el discurso se sucede la justicia se aventura en el
procesamiento de luchadores y la burocracia sindical se saca de encima
a los indeseables.

Disculpen lo largo del rodeo y espero que sepan entender la
falta de precisión sobre casi una década de historia argentina. A todo
esto solo nos falta señalar que después de años de crecimiento hay
millones de trabajadores que nunca entraron en la recuperación económica y el consumo.
Son los que quedaron en el fondo de la bonanza económica y no
tienen muchos modales como para llenar formularios y sentarse a
platicar en escritorios. Salir en tele es para ellos mucho mas
complicado que para los docentes del Pellegrini. Cada irrupción suya
nos recuerda que los postergados del modelo están a la espera de una
mano hermana que los ayude.
Personalmente tuve el gusto de ver una escena que bien puede
graficar esta unión. Fue cuando marchamos a solidarizarnos con los
ocupantes del Indoamericano. Ellos estaban sitiados por la cana y la
gendarmería, el día anterior dos personas habían sido asesinadas.
Tenían caras grises y mostraban desconfianza. Pero fue cambiando
cuando comprendieron el valor del gesto de los trabajadores que
comprometían su ayudar y defensa incondicional.
Esta pequeña postal tenemos que tenerla fresca en la memoria.
El optimismo oficialista contradice la situación que sacude al mundo.
La aparente paz de la republica puede volar por los aires al son de la
economía. Los trabajadores y los pobres tendrán que recuperar el
secreto de la acción directa cuando los Días de Ira lleguen a
Latinoamérica. Cuando esta poderosa unión se realice veremos a los
funcionarios de traje y corbata escabullirse rápidamente entre
cordones de infantería, mientras mueven las tanquetas adelante. Será tarde, por supuesto.

4 comentarios:

  1. "A las avenidas atestadas y la General Paz a paso de rengo"
    "combatir al fantasma del
    2001"
    "Ir por el corazón
    del enemigo"
    "Los Días de Ira"
    "Cuando esta poderosa unión"

    ... es un blog de adolescentes rebeldes de clase media este?

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  2. Gracias por lo de adolescentes.
    un abrazo

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  3. El primer comentario, es un buen ejemplo de la poca capacidad de argumentar que tienen algunos. Las citas que cita, no llevan a la conclusión de que son un grupo de adolescentes los que escriben esto. ¿De donde se deduce que " A las avenidas atestadas y la General Paz a paso de rengo", "combatir al fantasma del 2001" "Ir por el corazón del enemigo" y demás frases sin sentido significan clase media y adolescentes?

    Hay que aprender a argumentar vieja.

    Yo igual, apuesto a que los del blog, son menos pibes y mas proles...

    salud

    G

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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